¿Qué es una Terapia de Separación de Pareja?. Se trata de una terapia de pareja (también se la denomina Terapia de Divorcio, aunque no siempre hay un divorcio de por medio) que trata de responder, ante el creciente número de separaciones y divorcios, a la necesidad de ayuda de estas personas de lograr una buena separación.
Desde nuestra experiencia como psicólogos, hemos observado que es frecuente, durante la terapia de pareja, y cuando la relación es mala o ya está psicológicamente rota, que exista una ambivalencia entre los deseos de solucionar los problemas y, al mismo tiempo, de romper la relación. Si, al final, la relación se rompe, la Terapia de Separación de Pareja tendrá como finalidad la mejor salida y ruptura posible.

¿Cómo es una Terapia de Separación de Pareja?
Cuando la pareja decide separarse, puede ser habitual una actitud ambivalente sobre si continuar o no la relación, de darle una última oportunidad. En este sentido, la Terapia de Separación de Pareja es un entorno adecuado en donde puede plantearse esta opción ante de tomar una decisión definitiva, que nunca es fácil.
En general, y desde nuestra experiencia en nuestra consulta, hemos comprobado que este tipo de terapia ayuda a que las parejas disuelvan sus vínculos de la mejor forma posible, así como a reestructurar su familia con el menor daño, esencialmente cuando hay hijos. Específicamente, y como primer paso, se analiza la ruptura definitiva como alternativa a las dificultades de la relación mediante la valoración de la capacitación de la pareja ante este paso, así como de sus consecuencias futuras.
En caso de confirmarse los deseos de ruptura, y una vez valorada la fortaleza para llevarla a cabo, la terapia se centrará en el afrontamiento y gestión de situaciones tales como explicarlo a las familias y a los amigos. Es igualmente importante, en este sentido, gestionar bien como tratarlo con los hijos y con quien se quedarían éstos, así como evitar las posibles futuras disputas ante ellos o a través de ellos, o lo que se denomina el Síndrome de Alienación Parental, es decir, el maltrato de los niños cuando se los utiliza como correa de transmisión en las disputas de la pareja.
Otro tema importante es el reparto de las posesiones de bienes, propiedades y recursos financieros, aspecto que siempre suele dar lugar a duros enfrentamientos y a polémica. Finalmente, si se decide la separación, la terapia debe facilitar el crecimiento de la pareja, desarrollando su capacidad de autonomía y nuevos estilos de vida y relaciones sociales ajenas a la anterior relación.
¿Cuáles son los objetivos de una Terapia de Separación o Terapia de Divorcio?
Como se ha indicado, la Terapia de Separación de Pareja es un medio para valorar, como último recurso, la viabilidad y voluntad de seguir o abandonar la relación de pareja.
En caso de ruptura, existen una serie de objetivos cuya finalidad es la consecución del menor daño y mejor adaptación psicológica y personal posterior. Así, esencialmente, tendríamos:
- La aceptación definitiva del final de la relación.
- Conseguir el mejor equilibrio y menor impacto emocional.
- Lograr una relación posterior lo suficientemente adecuada, si fuese necesario (por hijos u otras razones).
- Desarrollar recursos y medios para construir o fortalecer una red de apoyo social.
- Mantenimiento de la autoestima personal y con los hijos, si fuese el caso.
- Negociación del inevitable proceso legal posterior a la ruptura, de forma que sea equilibrado y justo para ambas partes.
- Reestructuración de la vida personal en cuanto al autocuidado físico y emocional.
- Analizar y aprovechar la experiencia vivida como una oportunidad de autoconocimiento y crecimiento psicológico.
- Asesoramiento en la adaptación de los hijos a la nueva situación.
- Evitar la confrontación posterior de la pareja a través de los hijos.
En general, y además de lo indicado, lo esencial es poder reestablecer los suficientes canales de comunicación (que, seguramente, estaban rotos) como para que todo lo que conlleva una ruptura y separación pueda gestionarse de la mejor forma y con el menor daño posible.
Una ruptura pacífica y ordenada desgraciadamente no es siempre lo habitual. Existen separaciones tortuosas y conflictivas con odio, resentimiento y ganas de dañar a la expareja a cualquier precio, incluso utilizando a los hijos en contra. A ello pueden contribuir también los abuelos o tíos que, en un momento dado, son capaces de cualquier cosa con tal de que un hijo llegue a detestar a uno de sus padres. A esto, se le ha llamado ‘Síndrome de Alienación Parental’. Se trata de un comportamiento en el cual un niño, de forma constante, acaba rechazando sin justificación alguna a uno de los progenitor, y se niega a tener contacto con él.
Detrás de esta actitud existe un progenitor que, mediante distintas formas, trataría de condicionar a sus hijos con la finalidad de obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progen. Esto, que no es otra cosa que una forma de maltrato infantil psicológico, ha sido utilizado con frecuencia durante y después de procesos hostiles y difíciles de separación.
¿Qué debo esperar de una Terapia de Separación de Pareja?
Llegar a situaciones como las descritas en el Síndrome de Alienación Parental es algo que debería evitarse a toda costa. Impedir que el odio y rabia personal lleguen al punto del secuestro del amor de los hijos a sus padres, es una de los objetivos de la Terapia de Separación.
Sin embargo, y esencialmente, se trata de ayudar a la pareja a hacer frente a dos situaciones muy dolorosas, a dos pérdidas, en todo proceso de ruptura:
- La pérdida de la propia pareja, que puede derivar en un daño narcisista, de la autoestima.
- La pérdida del rol de pareja, que supone casi comenzar de nuevo, una nueva vida, con todo el miedo e incertidumbre que puede conllevar.
En suma, de lo que se trata, es evitar en lo posible daños futuros en la autoestima, en la propia identidad, así como en la capacidad para intimar con otras personas manteniendo una relación lo más equilibrada y correcta con la expareja. De ser capaces de poder vivir queriéndose a uno mismo sin el amor y la compañía de una nueva pareja, si se da el caso, y lograr un sentimiento de control sobre la propia vida.




