¿Por qué me pasan cosas malas?

En el lenguaje popular se dice, y principalmente entre los que se sienten menos favorecidos por la vida, que, ‘unos nacen con estrella y otros estrellados’. Esto expresa con frecuencia la creencia de que, lo que nos pasa en la vida depende de la suerte; unos tienen mucha y otros ninguna. Si te toca, tendrás una buena vida, si no, las cosas te saldrán mal. Son frecuentes preguntas tales como ‘¿Por qué siempre me salen las cosas mal?’, o ‘soy una persona con mala suerte’.

Realmente, ¿esto es cierto?, ¿nuestra vida depende de la suerte?, ¿somos unos gafes que hemos nacido estrellados?

Por que me pasan cosas malas

¿Por qué me pasan cosas malas?

¿Realmente piensas que la vida la ‘ha tomado’ contigo y sólo te ofrece cosas malas?,

¿ que has nacido con mala suerte, que el resto de la humanidad tiene más suerte que tú?.

Si hay algo que que sabemos, por nuestra experiencia como psicólogos, es que las personas que sienten que su vida está sometida a los azares del destino, habitualmente, tienen muy baja autoestima. Les falta capacidad de autoanálisis y control de sus vidas, creen que su vida está muy determinada por la suerte (en este caso mala suerte), que su destino se debe siempre a agentes o circunstancias externas.

Nunca nos deja de sorprender en este sentido el poder del autosabotaje. En general, lo que pensamos y sentimos de nosotros, se acaba cumpliendo. Personas inteligentes, capaces, pero con una mala imagen de sí mismas, acaban echando a perder sus vidas profesionales, sociales o de pareja. Sus malos presentimientos se cumplen, sobre todo, si tenemos en cuenta que lo que creemos de nosotros, hasta cierto punto, lo transmitimos y lo acaban pensando los demás. Así, la respuesta del entorno, será siempre una confirmación de nuestras sensaciones de incapacidad, haciendo que la profecía negativa se cumpla.

¿Por qué siempre me pasa a mí?

Cuando nuestra autoestima o el valor que nos damos es bajo, tendemos a filtrar los acontecimientos, dando más peso y fuerza a lo malo que a lo bueno. Esta tendencia hace que estemos más predispuestos a la ‘mala suerte’, es decir, a ver sólo lo negativo o, incluso, a fracasar en muchas situaciones porque se crean inconscientemente las condiciones para el fracaso. Por ejemplo, una de las preguntas más habituales en nuestra consulta de psicólogos es ‘¿Por qué no encuentro pareja?’. Desde luego que si nos enfrentamos a este problema pensando que tenemos mala suerte o que la experiencia nos indica que no somos lo suficientemente válidos, o estamos lastrados por anteriores fracasos, es altamente probable que no la encontremos. Nuestra autoimagen condiciona nuestro sistema de percibir la realidad y éste, a su vez, determina nuestros comportamientos y posibilidades de lograr lo que deseamos.

Igualmente, si ante la simple casualidad, por ejemplo, de que se estropee el coche, le damos el valor de fatalidad y nos autorreprochamos nuestra mala suerte en este mundo, acabaremos echando más leña al fuego de nuestra baja autoestima. Y esto incrementará la probabilidad de que nos ocurran cosas ‘poco afortunadas’ , dado que  tendremos una lente más potente para ver lo malo, así como desarrollaremos una mayor tendencia a equivocarnos. Se crea un estado de indefensión personal que nos hace pensar que, al final, lo bueno de la vida siempre escapará a nuestro control.

Si haces siempre lo mismo, siempre tendrás mala suerte

Como hemos visto, es más importante el modo en cómo interpretamos lo que nos pasa que aquello que realmente nos sucede. En muchas ocasiones, ponemos el foco más en los demás que en nosotros, sólo vemos nuestra mala suerte, en no hacer lo correcto o estar en el lugar oportuno en el momento adecuado.

Sin embargo, además de lo indicado, sería interesante darnos cuenta qué hacemos para que nos ocurra siempre lo mismo, o qué dejamos de hacer para que se tiendan a repetir malas experiencias. En efecto, parece que nuestra historia, nuestra mala suerte, aparece constantemente, tanto en las relaciones sentimentales, laborales, familiares o de amistad.

Aunque no nos demos cuenta, somos nosotros los que provocamos que nos ocurra siempre lo mismo. Tenemos interiorizada una forma de ver la vida, resultado de nuestra autoestima, e inconscientemente no percibimos que las cosas puedan ser de otra forma. Esto significa que tendemos a repetir nuestros comportamientos, a hacer siempre lo mismo o similar, ante las situaciones que queremos resolver. No somos capaces de ver que, estas soluciones intentadas, no sólo no resuelven los problemas, sino que los empeoran. Por ejemplo, y siguiendo con el ejemplo anterior, si ante una primera cita con alguien que nos gusta, pretendemos ser muy sinceros y hablar de nuestras penas y nuestro terrible pasado, es poco probable que funcione. Y si lo repites en sucesivas citas, volverá a pasar. Sin embargo, pensarás que el mundo te trata mal, que tienes mala suerte con los hombres o con las mujeres.

¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo cambiar?

Entonces, ante la pregunta inicial ‘¿Por qué me pasan cosas malas?’, podríamos responder que no se trata de mala suerte, sino de como es la percepción de tu vida así como de la forma en como resuelves los problemas y situaciones que tienes que afrontar.

Por ello, ante todo, piensa que en principio tienes las mismas posibilidades de tener la misma suerte que los demás. Pero necesitas un cambio en tu perspectiva, en tu percepción, en tu forma de ver la vida y de actuar frente a las dificultades. Por ello, como psicólogos, te recomendamos:

  • Analiza como sueles percibir los problemas y como sueles afrontarlos. Por ejemplo, elige un problema que tienda a repetirse y analiza como lo tiendes a percibir (indefensión, miedo, inseguridad, etc) y que soluciones le das. Está claro que, si se repite, las soluciones con las que lo enfrentas no sólo no funcionan, sino que están influidas por la percepción de ti mismo frente al problema.
  • Analiza otras formas posibles y alternativas de actuar, o que habría pasado si hubieras actuado de otra forma. Es una oportunidad de aprendizaje.
  • Cuando te suceda algo negativo nunca te quedes inmóvil. Mantén una conducta proactiva en busca de soluciones distintas a las de siempre.
  • Es cierto que hay muchas cosas cotidianas que escapan a nuestro control. Pero lo importante no es lo que ocurra sino en como lo interpretas; si fruto de tu mala suerte o como circunstancias que le pueden pasar a cualquiera, no de tu incompetencia. Aún así, de estas situaciones podemos también aprender mucho encontrando nuevas formas de hacer las cosas.

Así, en la medida en que vayas logrando superar las dificultades que te ataban a la percepción de indefensión personal o de mala suerte, el efecto ahora será el contrario. Poco a poco se irá modificando tu autoimagen y autoestima, lo que dará lugar a una mayor probabilidad de respuestas adecuadas ante los retos o problemas que encuentres en tu vida.

Hace tiempo tuvimos en nuestra consulta una paciente que logró un muy buen puesto ejecutivo en una empresa multinacional. Cuando entró por primera vez en su despacho, amplio y con esplendidas vistas, se dijo a sí misma ‘esto es demasiado para mí’. Seis meses después la habían despedido.

José de Sola
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Publicado en Psicología y salud.