¿Qué es el autodesprecio?. Una cosa es tener una baja autoestima, y otra despreciarse. Lo primero implica una mala autoimagen, lo segundo el rechazo y odio hacia uno mismo. Lógicamente, el autodesprecio es una extensión extrema de una mala autoimagen, pudiendo encontrarnos con personas capaces dañarse de cualquier forma dado que se sienten sin ningún derecho a nada.
Además de a ellos mismos, es habitual que acaben dañando a sus parejas, familia, hijos, trabajo o amigos. Es una forma de autocastigo que les justifica su falta de derecho a todo en esta vida. Pueden llegar a sentir que ni siquiera tienen derecho a vivir.

¿En qué consiste el autodesprecio?
El autodesprecio deriva del odio hacia uno mismo. Es la mejor muestra de una personalidad dañada en donde no existe expresión de alegría, de derecho a sentir y disfrutar. Y puede expresarse en algunos o en todos los aspectos de uno mismo, desde lo corporal hasta lo laboral, en pareja, etc. En los casos más extremos, como psicólogos llegamos a observar en ocasiones ausencia de ganas de vivir, y se manifiesta en expresiones de desprecio tales como ‘soy una mierda’, ‘no valgo para nada’, ‘no merezco vivir’ o ‘soy un fracaso’, entre otras.
El autodesprecio puede ser puntual, fruto de una mala experiencia (por ejemplo, haber sufrido un despido, o el abandono de la pareja) o estable y formar parte de la personalidad, con lo que habitualmente se extiende a muchos ámbitos de la vida. Y como es habitual en los problemas de autoestima, la percepción que tiene el paciente no suele corresponder en absoluto con la del entorno. Y aquí nos encontramos con el famoso ‘Síndrome del Impostor‘, todo un perfil en donde no se aprecian los propios méritos frente a un mundo que los valora. ‘No entiendo porqué me quieren’, ‘no sé porqué mi jefe está tan contento con mi trabajo’, son frases habituales en estas personas, difíciles de cambiar. Incluso llegan a mostrar hostilidad hacia quien les muestra afecto o intenta hacerles ver lo contrario.
¿Cuál es la causa del autodesprecio?
Para que una persona llegue a autodespreciarse, tenemos que valorar muchas posibles causas. Como psicólogos no hemos visto un patrón único, y todo se relaciona con la vida y el entorno de cada persona. Sin embargo, en el fondo se encuentra siempre el sentimiento de culpa.
Así, si tenemos en cuenta el autodesprecio derivado de situaciones específicas o temporales, encontramos circunstancias muy variadas como haber sufrido un despido, el abandono de una pareja, la muerte accidental de un hijo, el consumo de drogas con la sensación de no poder dejarlas, ser causante de un accidente involuntario, estar en quiebra económica, etc. Esta afección tan drástica de la autoestima, al relacionarse con la circunstancia que la ha provocado, suele tener un carácter temporal, principalmente si se trata psicológicamente el problema de origen.
Por el contrario, cuando el autodesprecio es parte de la forma de ser, tiene un carácter crónico, habitualmente se extiende a una gran parte de la personalidad creándose el sentimiento de insuficiencia generalizada. Aquí tenemos que analizar un historial de posibles maltratos psicológicos parentales, familiares o en el colegio, falta de reconocimiento o el propio desprecio o indiferencia por las figuras más importes del niño/a en ese momento. En ocasiones una educación autoritaria y rígida, con falta de cercanía afectiva y dureza extrema, bajo la apariencia de utilidad en el fortalecimiento del carácter, esconde un cierto sadismo y desprecio. Cuando esto es así, el daño en el niño es terrible dejando las secuelas que luego los psicólogos observamos en el adulto.
A un menor nivel, la falta de disponibilidad emocional de los padres llega a generar efectos muy similares. En fondo, encontramos el sentimiento de culpa, y el desprecio llega desde la sensación de haber fallado, tanto a los padres como a otras personas en la vida. Un niño no tiene capacidad de sentir objetivamente una injusticia, con lo que tiende a culparse. Quizás, el caso más extremo lo observamos en los pacientes que sienten que no tienen derecho a vivir, que no debían haber nacido, dado que fueron hijos no esperados o deseados y sus padres se lo dejaron bien claro.
¿Cuáles son los síntomas del autodesprecio?
En general, cuando hablamos del autodesprecio no es fácil enumerar síntomas dado que no nos encontramos ante un enfermedad concreta sino ante un estado temporal o rasgo de carácter que, eso si, puede derivar en serios trastornos psicológicos, como la depresión.
En general, la persona que se autodesprecia, suele mostrar :
- Sentimientos de invalidez e incapacidad (física, personal, social, laboral, etc).
- Pensamientos de fracaso permanente, de inutilidad.
- Fuertes y constantes sentimientos de culpa, con tendencia a culparse por todo, incluso por lo que no ha hecho.
- Visión negativa de todo o casi todo que tenga que ver con ellos mismos en la vida.
- Elevada sensibilidad a las críticas, son personas a las que si hay que decirles algo negativo debe hacerse con mucho cuidado.
- Autocrítica constante con mayor benevolencia hacia los errores de los demás.
- Dificultad para entender porqué los demás les valoran.
- Compararse negativamente con todo el mundo.
- Sentir que no se merece el aprecio y amor de los demás, rechazando en ocasiones a quien les muestra afecto.
Uno los aspectos que más nos llaman la atención de estas personas es que su sentimiento de culpabilidad es tal elevado y constante que acaban teniendo la sensación de ser culpables por todo lo malo que ocurre a su alrededor. Alguno de nuestros pacientes se culpan por los accidentes o desgracias que suceden en el mundo.
¿Qué consecuencias tiene el autodesprecio?
Está claro que una vida así es una tortura, tanto para el paciente como para quienes le rodean. Además del propio malestar, manifestado a través de una constante ansiedad y angustia, la vida se hace muy difícil también para familiares, amigos o parejas. Aunque se quiera, es difícil ayudar a estas personas intentando hacerles ver lo contrario; es más, pueden enfadarse y complicarse más la relación. Paradójicamente solo se puede estar bien con ellos acompañándoles o uniéndose a sus sentimientos de incapacidad.
Lo habitual, a nivel personal, es el sentimiento de tristeza que, en muchas ocasiones, desemboca en una depresión. En los casos más extremos puede llegarse al intento de suicidio; sienten que es justo quitarse de en medio y dejar de ser una molestia para los demás.
En el plano interpersonal hace falta mucha paciencia. No se gana nada cuando se les intenta animar, todo lo contrario. Lógicamente muchas de sus relaciones se deterioran o se rompen lo que acaba confirmándoles sus sentimientos de incapacidad. Parece que buscan el sufrimiento, sienten un cierto placer en el sufrir, en lo malo de la vida. por eso es tan difícil hacerles ver el lado positivo de las cosas.
¿Cuál es el tratamiento psicológico para el autodesprecio?
Tanto en los casos de un autodesprecio motivado por situaciones puntuales como un accidente, un despido, un abandono o una imprudencia con consecuencias graves, por indicar algunos, como en pacientes con un trastorno de personalidad en donde el autodesprecio forma parte del cuadro de síntomas, es necesaria siempre una psicoterapia individual.
En este tipo de tratamiento psicológico es esencial desactivar el dolor y la culpa asociados a la situación de origen o al pasado del paciente. El autodesprecio no es más que el resultado de un sentimiento de culpa que no tiene nada que ver con el presente, con el ahora. Para este fin suele ser útil complementar la psicoterapia con técnicas como el EMDR o el Brainspotting que permitan acceder y procesar los núcleos de dolor de los que se desprende el autodesprecio.
Obviamente, en situaciones extremas, como pueden ser depresiones severas o riesgos de suicidio, puede resultar necesario un tratamiento médico farmacológico complementario a la psicoterapia.
José de Sola
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