Si bien, dentro de una pareja puede producirse una infidelidad, existe un tipo de comportamiento compulsivo que no responde al mismo patrón. Se trata de la infidelidad compulsiva, a la necesidad constante de conquista, de seducción. Aquí no estamos hablando de que, en un momento dado, alguien tenga una aventura esporádica, le guste o se haya enamorado de otra persona con la que mantiene una relación paralela.
Cuando hablamos de infidelidad compulsiva lo de menos es la persona con la que se es infiel, sino el hecho mismo de conquistar, cuanto más difícil e inaccesible parezca, tanto mejor. Este tipo de infidelidad lleva a una sucesión de aventuras constantes con distintas personas. Porque, aquí no importa la persona sino la aventura, el éxito en la seducción.

¿Qué es la infidelidad compulsiva?
Como hemos indicado, se trata de un comportamiento compulsivo y repetitivo en donde existe una gran necesidad de seducir, atraer y conquistar. Lo curioso de este comportamiento es que el sexo no es necesariamente lo más importante sino el hecho de conquistar y atraer. Habitualmente, una vez que se ha logrado, el interés por esa persona desaparece.
Este tipo de personas pueden tener pareja estable con la que obviamente, llevan una doble vida. Cuando como psicólogos las hemos tratado en nuestra consulta, observamos que el amor a su pareja es totalmente diferente al tipo de relación que establecen con sus conquistas. Para ellos la persona conquistada es simplemente un triunfo, un trofeo, detrás del cual se busca otro. A su pareja la quieren y necesitan, aunque no son capaces de controlar su necesidad de aventura.
Esta conducta la hemos observado tanto en hombres como en mujeres y no siempre convive con la adicción al sexo. Realmente, y para muchas de estas personas, es más excitante la conquista que el propio sexo. De hecho, una vez logrado el contacto sexual, el interés desaparece y se busca otra nueva conquista buscando nuevas sensaciones. Más de un paciente nos ha contado en consulta su, en ocasiones, escasa satisfacción sexual en estos casos. El sexo no es más que el trofeo, la confirmación de una conquista. Es mucho más excitante la seducción.
¿Cuál es la causa de la infidelidad compulsiva?
La necesidad de conquista y seducción es un pozo sin fondo. La persona con este comportamiento nunca logrará sentirse satisfecha consigo misma por muchas aventuras que mantenga. Aunque la realidad le demuestre que es capaz de gustar y seducir, nunca llega a ser suficiente, convirtiéndose en un comportamiento compulsivo y automático.
Inicialmente, el origen se encuentra en la propia autoestima y en la necesidad de ser visto, reconocido, valorado. En ocasiones incluso, el propio impulso de reconocimiento puede también hacer a estas personas sujetos fáciles de la seducción de otras. Se trata, en la mayor parte de los casos, de un trastorno narcisista por déficit, es decir, una sobrevaloración personal y necesidad de atención como compensación de carencias afectivas anteriores.
Estos pacientes, aún sin tener un problema que objetivamente les impida gustar, necesitan la conquista para constatar su valor. Desgraciadamente no tienen interiorizada una buena imagen de sí mismos, de suficiencia, y necesitan un mínimo nivel de sensaciones que les confirme constantemente que todo está bien, que se reconoce su existencia, su capacidad, sus méritos. Suele ser habitual su afición a actividades que les procuren fuertes sensaciones, tales como deportes de riesgo o de gran esfuerzo, u otras situaciones de las que puedan presumir o exhibirse públicamente. Por ello son unos fanáticos de perfiles e imágenes sobrevaloradas de sí mismos en redes sociales y páginas de contactos, escaparates perfectos para la autoventa.
Adicionalmente, otra de las causas de este comportamiento la hemos observado en pacientes con descompensaciones emocionales o sexuales en sus relaciones de pareja; es decir, un importante desnivel entre aportado, lo esperado y lo que se recibe en la relación. El daño en la autoestima en estos casos suele ser alto, lo que da como resultado una sucesión de infidelidades por dolor, rabia, venganza y deseo de compensación con otras personas por lo no recibido. Es el llamado Complejo de Clitemnestra
¿Qué es el Complejo de Clitemnestra?
No todas las compulsiones a la infidelidad tienen como razón el deseo de venganza. Sin embargo, como hemos indicado antes, cuando existe un deseo de dañar por venganza, coloquialmente a este comportamiento vengativo se le ha denominado ‘Complejo de Clitemnestra’, es decir, el deseo de dañar al cónyuge por dolor y rabia.
Realmente este término es una vulgarización de un tipo muy específico y concreto de comportamiento dentro del contexto compulsivo de las infidelidades de pareja. El término hace referencia a la infidelidad como venganza pura y dura, y proviene de la literatura antigua griega, de la Ilíada de Homero, en donde se relata la historia de una muerte causada por el corazón herido de la mujer del rey Agamenón que se llenó de odio al ver sacrificada a su hija Ifigenia.

¿Cómo se manifiesta la infidelidad compulsiva?
Habitualmente, sean hombres o mujeres, este comportamiento se manifiesta en una gran necesidad de ser visto/a, reconocido/a, o admirado/a.
Desde ahí se desarrollan todo tipo de comportamientos, tales como la seducción constante (a veces basta con sentir que se ha gustado a otra persona, es como un juego), un coqueteo interminable, la propia aventura sexual (directa, online o mensajes con fotos), postureo en redes sociales con búsqueda de ‘likes y seguidores/as’ presumiendo de físico, de posesiones, de experiencias, de viajes, de logros profesionales, deportivos, de vida feliz, etc. En suma, es la búsqueda constante de la admiración y atracción de los demás.
Habitualmente estas personas, como toda personalidad narcisista, soportan mal no ser el centro de atención, gustar o consumar una conquista, pasando, en estos casos, de ser encantadores a una hostilidad que sorprende a quien les conoce. Realmente les interesa muy poco la gente a la que quieren sorprender, algo que demuestran una vez conseguidos sus objetivos. Así tras una, conquista, suelen olvidarse inmediatamente de esa persona, mostrándose a partir de ese momento fríos y distantes
¿Qué consecuencias tiene la infidelidad compulsiva?
Obviamente, estas personas suelen llevar vidas paralelas y a escondidas de sus parejas, durante años y, a veces, durante toda una vida. Suelen acudir a una consulta psicológica cuando se ven sorprendidas en una de sus aventuras o se ven envueltos en algún problema.
Habitualmente, les aterra perder a su pareja a quien quieren y necesitan y suele ser ésta quien les lleva a un psicólogo o quien llama pidiendo cita, bajo amenaza de abandonarles si no se someten a un tratamiento psicológico. Con frecuencia, su pareja les abandona, principalmente si la situación se ha repetido.
Es frecuente también que alguna de las personas involucradas en alguna aventura reaccione con agresividad ante el desaire y abandono sufrido tras la conquista y decida hacer pública la situación a través de medios, como las redes sociales. O, simplemente, averigüe quien es su pareja y contacte con ella como venganza.
El problema suele tener menos consecuencias directas en pacientes sin pareja ni compromisos estables. Aún así, en ocasiones ellos mismos acaban indicando tener un profundo sentimiento de vacío personal que no se acaba con el estilo de vida que llevan. En ocasiones tratan de compensarlo con otras muchas actividades, tales como deportes, acontecimientos o actos que les den visibilidad y relevancia frente a otros.
¿Cuál es el tratamiento de la infidelidad compulsiva?
El desarrollo de la compulsión de la conquista es similar al de una adicción. Desde una sensación de dolor y vacío personal inicial necesitan algo que llene, que calme el desasosiego. La primera vez surge como una prueba, no pasa nada, se dicen a sí mismos. Excita romper los límites, pero se teme las consecuencias.
Así, si el placer del primer engaño es mayor de lo esperado, se entra en un conflicto de si volver a hacerlo o parar. Si se repite comienza a normalizarse la situación. A partir de este momento comienzan las autojustificaciones, en el sentido de que su pareja no le hace caso suficiente, que le controla en exceso, que el sexo ya no es bueno entre ellos, que ya no respeta ni admira. Incluso, en ocasiones se provocan discusiones para justificar la siguiente infidelidad.
Cuando esta situación se repite muchas veces, ya no se buscan motivos y la infidelidad se convierte en una compulsión imparable. Y aquí tenemos el problema instalado, llega a convertirse en un patrón de comportamiento automático que no busca justificación.
Como en la mayor parte de las infidelidades suele ser la pareja quien solicita hora de consulta. El propio paciente puede contactar voluntariamente, principalmente cuando le han descubierto, el tema se le ha ido de las manos, y ve que puede perder a su pareja. Es frecuente que la situación explote a raíz de una conquista que se ha sentido engañada y despechada y decida sacar a la luz la relación (mandar o publicar fotos, llamar a su pareja para contarle todo, etc). El afectado/a comienza a tener consciencia del problema al saberse incapaz de controlarse, es como una adicción.
El tratamiento psicológico no es rápido ni fácil. Estamos ante una personalidad con una autoestima profundamente afectada que requiere de una psicoterapia individual que permita el análisis y recuperación progresiva de una una sana imagen personal, abandonando el Falso Self, es decir, el self protector y falso, alternativo y vacío, desarrollado como protección frente a una deficitaria autoimagen. Es igualmente recomendable el tratamiento simultáneo con terapia de pareja si existe una relación estable que ha sido afectada.
José de Sola
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