¿Eres un Cuidador Compulsivo?

Existen personas que, podría decirse, encuentran sentido a sus vidas cuidando a los demás y siendo amables con el entorno que les rodea. Se trata de un patrón de comportamiento psicológico en el que una persona, con mayor frecuencia una mujer, se vuelca en un cuidado excesivo de los demás, en satisfacer sus necesidades, descuidando su propio bienestar y deseos. Se trata de un impulso de cuidar, de una amabilidad voluntaria, casi sin límites.

Si bien esta forma de ser resulta atractiva, sin embargo, por lo general, genera sufrimiento en la medida en que, al final, estas personas no se sienten ni atendidas ni respetadas, no ven que se les valore ni se les devuelva lo que han hecho, e, incluso, se sienten atrapadas en su propia forma de actuar. Es decir, el cuidador o cuidadora compulsiva siente que solo serán respetado/a, o querida/ si hace algo por los demás.

Coloquialmente, a esta forma de ser también se le llama Síndrome de Wendy o Síndrome del Cuidador Compulsivo, es decir, la necesidad incontrolable de cuidar y atender a los demás, descuidando muchas veces las propias necesidades y bienestar personal.

Cuidador Compulsivo - Psicólogos Online

¿Qué es un Cuidador Compulsivo?

El cuidado compulsivo, desde nuestra experiencia como psicólogos, no es fruto de una empatía o generosidad natural, sino de un impulso y necesidad interior que lleva a ofrecerse constantemente a los demás, en la creencia de que es una obligación natural dar más importancia a otros que a uno mismo. Para estas personas, su valor personal se encuentra directamente determinado por lo que hacen por los demás. Diríamos que es más importante quedar bien que cuidar de uno mismo.

El cuidado compulsivo arranca de un sentimiento incontrolable y constante de obligación, de tener que estar disponible para el entorno, de cuidar y atender. No hacerlo conlleva sentimientos de culpa y de egoísmo. Hacerlo, por el contrario, ayuda a una autoestima deteriorada, así como a compensar y aliviar un hondo sentimiento de vacío personal. Podría decirse que necesitan cuidar para sentirse bien y dar sentido a sus vidas.

Cuidados por amor y por necesidad

El Cuidado Compulsivo es un patrón de comportamiento impulsivo en el que se enfatiza la importancia de ofrecer cuidados en lugar de recibirlos. Es importante, no obstante, diferenciarlo del que podemos ofrecer habitualmente por amor o cariño en nuestras relaciones a nuestros seres queridos.

Pero también, hay distinguirlo de la persona que se ha visto, por circunstancias diversas, obligada a cuidar a un enfermo durante mucho tiempo, a veces toda una vida. Es el caso de quien tiene que atender a una pareja, a un padre o a un hijo impedido y totalmente dependiente en enfermedades de larga duración. Aquí no hay deseo de complacer sino necesidad de cuidar.

¿Cómo se comporta el Cuidador Compulsivo?

El/la Cuidador/a Compulsivo/a, en principio es el perfecto compañero de trabajo, amigo, amiga o pareja. En su esquema de valores lo más importante son los demás. Incluso suele tratar que los suyos, su propia familia, hagan lo mismo, que antepongan las necesidades de los demás a las suyas propias.

Como es lógico, no sabe decir que no. ‘Está feo negarse, si puedes hacer algo por otros, tienes que hacerlo’. Total no te cuesta nada’. Estas personas son esclavas de sus compromisos, si se han comprometido a algo, aunque se hunda el mundo, tienen que hacerlo. Si cambian de opinión están fallando, están dejando de ser confiables, son malas personas. Si alguien tiene un problema, dejan todo y se ofrecen para escuchar o ayudar, aunque no les apetezca.

Realmente disfruta haciendo favores, de estar disponible, aunque no siempre le guste lo que hace. Es frecuente que se vea en la obligación de que quedar con amistades o conocidos que realmente le aburren, o por los que no siente un excesivo interés, pero considera una obligación mantener el contacto y estar disponible para ellos.

¿Cuáles son los síntomas de Cuidador Compulsivo?

Tal y como hemos dicho, el/la Cuidador/a Compulsivo/a necesita su generosidad con los demás para sentirse bien, para alimentar su autoestima, independientemente de lo costoso o desagradable que sea lo que hace. Es una especie de ‘sacrificio autoimpuesto’ por el que se siente una ‘buena persona’, que es lo que da sentido a su vida.

Veamos específicamente algunos de los síntomas que lo definen:

  • Dan prioridad a los demás frente a los suyos o a sus propias necesidades.
  • Buscan constantemente la aprobación de los demás.
  • Tienen miedo al abandono, a quedarse solas o sin apoyo de los demás.
  • Están siempre dispuestas a sacrificar sus propios deseos y actividades por otras personas.
  • No saben decir que no cuando se les pide algo, aunque les suponga un esfuerzo o contrariedad.
  • Son muy proclives al sentimiento de culpa y a la autocritica cuando algo no sale bien.
  • Les cuesta poner límites.
  • Su bienestar depende del bienestar de los demás.
  • Por el contrario, si no cuidan, estas personas no se sienten valiosas.
  • Se sobreimplican en los problemas de otras personas, incluso sin que se lo pidan.
  • Les cuesta delegar o dejar que otros les ayuden, tienen dificultad para pedir ayuda.
  • Tienen una gran necesidad de reconocimiento.
  • No se cuidan a sí mismas.
  • Son muy dependientes de los demás.

¿Cuáles son las consecuencias de cuidar y satisfacer a los demás?

Desde nuestra experiencia de psicólogos, una de las principales consecuencias del cuidado compulsivo es el cansancio y la sentimiento de falta de agradecimiento de los demás. Es dolorosa la sensación de estas personas al ver que, cuando lo necesitan, no son correspondidos como esperaban, después de tantos esfuerzos realizados. Se sienten al final ignorados, y acaban enfadándose al sentir que solo les quieren por lo que dan. Y realmente, es así.

Específicamente, las consecuencias más frecuentes son:

  • Agotamiento emocional y estrés.
  • Descuido y desatención personal.
  • Problemas con los demás, a los que se les genera una dependencia que no siempre desean.
  • Depresión, ansiedad.
  • Disminución de la autoestima.
  • Dificultad al final para poner límites.
  • Sentimientos de culpa y miedo a fallar a los demás.

Está claro que esta forma de relacionarse con el mundo determina un estilo de interacción. El entorno conoce esta disposición natural a dar. Y al final, su equilibrio y mantenimiento dependerán de esta amabilidad. Cuando aparece el cansancio ya no es fácil salirse, ni se va a entender ni respetar por los demás, por eso no tiene sentido enfadarse e intentar cambiar. Son relaciones creadas y dependientes de estos cuidados.

Con frecuencia, hemos observado en nuestra consulta psicológica la paradoja de que cuanto más ayuda y disposición se ofrece, menos respeto se recibe. Incluso se pueden generar enfados a quien se quiere complacer. Estas personas suelen ser percibidas como pegajosas, dependientes. Hay gente que no desea recibir favores que no han solicitado por la deuda no deseada que les puede generar.

Cuidadora Compulsiva - Síndrome de Wendy- https://desaludpsicologos.es/

¿Te cuesta dejar de cuidar y satisfacer las necesidades de los demás?

Es verdad que poner límites a este comportamiento puede ser difícil, entre otros aspectos porque está bien visto socialmente. De hecho, como vemos más adelante, una de sus causas es el estilo de educación recibido en la familia en donde se ha fomentado como filosofía de vida una disponibilidad casi absoluta y entrega, y en donde las propias necesidades e intereses siempre deben ser menos importantes que las de los demás.

A estos Cuidadores o Cuidadoras se les suele considerar muy buenas personas, con un gran corazón, y esto les satisface en la medida en que les define, les proporciona y mantiene una buena autoestima. Pero también hay quien los considera ‘personas pesadas y pegajosas, un poco plastas’ dado que suelen aparecer y ofrecerse sin que nadie se lo pida.

Seguro que ya lo sabes, pero si quieres confirmar si necesitas cuidar y satisfacer a los demás, si eres un Cuidador o Cuidadora Compulsiva, puedes guiarte por alguno de estos aspectos:

  • Te cuesta poner límites cuando te piden algo.
  • Crees que es egoísta pensar en ti y en tus necesidades primero.
  • Te sientes culpable cuando dices que no a alguien.
  • Te preocupa que los demás estén bien pero tu no te cuidas.
  • No sabes pedir ayuda o delegar tus obligaciones.
  • Te sientes muy bien cuando haces favores, sientes el impulso de hacerlos.
  • Te anticipas antes de que te pidan algo.
  • Te implicas demasiado en los problemas de otros.

Incluso cuando te sientes agotado/a no te permites un descanso, pensar en ti un rato. Sigues sintiendo que es egoísta. Continuas sintiendo la obligación estar disponible, anticiparte y resolver problemas de otros. Lo curioso es que en fondo sabes que estás haciendo muchas cosas que no te apetecen, que estás robando tiempo para ti y para los tuyos. Pero, te cuesta parar ¿verdad?. No olvides que a mucha gente no le gusta que estés emcima.

¿Cuál es la causa del cuidado compulsivo?

Este patrón de comportamiento tiene diversos orígenes, siendo el más relevante el clima familiar y la educación recibida.

Así, son personas que desde niños tuvieron que ocuparse del bienestar emocional o físico de alguno de sus padres, o de tener que mediar en los conflictos entre ellos sintiéndose útiles en la medida en que lo lograban. Aprendieron a sentirse queridas y válidas ayudando en casa, cuidando de los suyos, siendo ‘buenos hijos’. Su concepto de ‘buena persona’ pasaba por su capacidad de ayudar a padres, hermanos o abuelos, a no dar problemas sino resolver los de los demás.

Hemos observado también un concepto moral y cultural muy influido por una educación religiosa conservadora, que consiste en que ‘hay que pensar siempre en los demás antes que en uno mismo’. O en la idea en que ‘pensar en mí es egoísta’. Como psicólogos observamos en nuestra consulta con frecuencia esta creencia, la idea de hay que estar en disposición siempre de ayuda a otros, de que es malo querer cosas para uno mismo, de enorgullecerse por lo que se es. Dado el peso cultural en este comportamiento, y puesto que las mujeres tradicionalmente han sido más educadas como cuidadoras, el Síndrome del Cuidador/a Compulsivo/a les afecta más a ellas, algo que observamos con frecuencia en la consulta de terapia online.

Lógicamente, el resultado es que habitualmente estas personas, al final, no saben lo que desean para sí mismas, les da igual, o eso creen. Lo que quieren es que los demás estén bien, cómodos. Han desarrollado un ‘falso self’, una identidad de sí mismas adaptada a un entorno que les exige este sacrificio para ser valoradas. Lejos quedan, por costumbre y adaptación, los propios deseos y sentimientos, ni siquiera se conocen. Son personas que cuando se les pregunta que desean para ellas, no saben, les da igual todo. Lo importante es que los demás estén bien.

¿Cómo ayudar psicológicamente al Cuidador Compulsivo?

Lo más importante es el reconocimiento por parte del paciente de que tiene un problema que está afectando a su propia imagen, su autoestima y su bienestar. Hay que comenzar, poco a hacer cosas pensando en uno mismo, aguantando los inevitables sentimientos de culpa, así como la presión de un entorno acostumbrado a este comportamiento.

Es esencial el aprendizaje en asertividad e inteligencia emocional, estableciendo límites saludables, a saber ‘decir que no’ cuando algo no es bueno, no interesa o perjudica. Evitar el ofrecimiento constante de ayuda no solicitada, ser conscientes que este no es el camino para el propio bienestar, respeto y autoestima. Todo lo contrario. La necesidad de aprobación y sensación de utilidad, junto al miedo al rechazo, son sentimientos antiguos que ya no son útiles en el presente, por mucho que algunas personas cercanas, mal acostumbradas, presionen y coaccionen para evitar un cambio.

Hay que entender que el propio valor como persona no depende de la utilidad y del servicio a los demás. Tampoco se puede pretender lograr el amor y cariño de todo el mundo, eso es imposible. Hay que aceptar que hay gente a la que no gustaremos, hagamos lo que hagamos. Incluso, en estos casos, el esfuerzo por agradar puede ser peor.

Tenemos derecho a pensar en nosotros como primera opción en la vida, a no cargarnos emocionalmente con los problemas de los demás, a no pretender salvar a todo el mundo de sus desdichas. Es bueno, desde luego, hacer favores que podamos hacer, empatizar con los demás. Pero lo que no podemos hacer es inmolarnos como mártires.

En cualquier caso, cuando este comportamiento es muy problemático, es necesario acudir a un psicólogo o psicóloga especialista en estos trastornos.

José de Sola / Psicólogos Madrid / Psicólogos Málaga / Psicólogos online

Psicólogos Madrid - Síndrome de Cuidador Compulsivo - Cuidar y satisfacer a los demás

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